Cuarta y última parte - "Cómo un balón rodando" -pepe lucho...lágrimas y alegrías(novela)-Agustín Cruz Morales.
-Cómo un balón rodando- Luis Diego
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Continuación: cuarta y última parte -
"Cómo un balón rodando"-pepe lucho lágrimas y alegrías(novela)
Agustín Cruz Morales.
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CUARTA Y ÚLTIMA PARTE:
El corazón maternal, de Flor Elena, sufría junto a su hijo, y sufría aún más, al no poder decirle, que ella era su verdadera madre, y que estaba allí, para quererlo, para consolarlo, para vivir junto a él, todo lo que la vida les depare.
Luego de un rato, cuando estaba más calmado, Peter lo condujo, hasta un sofá, después de sentarlo, se quedó junto a él, para con ternura decirle.
-He querido estar junto a ti amigo querido, por eso estoy aquí, y agradezco que me hayas recibido.-
-Peter... tú sabes lo mucho que te aprecio -dijo aún con los ojos enrojecidos por el llanto- después de mi madre, eres la persona que más admiro. Ahora que ella no está, sólo te tengo a ti
¿sabes amigo?...vivo una noche eterna ,y aquel día fue muy triste, sí se acabo su vida porqué aún vivo estoy. Todos me dieron los abrazos del pésame y el consuelo ¿para qué?..sí lejana en alto cielo solito mi mamá me dejó. Luego cargaron su cuerpo hasta una tumba fría, sentí que mi agonía con ella allí lloró. Dejaron lindas flores se nublaron las pupilas, mamá estaba dormida ¿poqué no despertó? Viví muy engañado creyendo que era mía, mi vida cambiaría por ella y por su amor. Fue parte de mi vida con sus preocupaciones cuidó con bendiciones mis días de dolor. Ahora sí estoy llorando, es esta mi agonía...de los huerfanos del mundo esl más triste soy yo...soy huerfano en el mundo... y el más triste soy....yo -volviendo a apoyarse en su hombro sollozante le dijo- Gracias Peter por ser mi amigo, por tu apoyo...te estimo y te quiero mucho-
-Yo también te quiero, y te admiro mucho, pues sé tu historia. Sé la manera, como has sufrido, para salir adelante, sé de tu triste niñez, y los sufrimientos que has pasado... pues, lo que ahora tienes, lo has conseguido con tu esfuerzo.
-Sin embargo, eso es lo que me preocupa -el escritor lo miró fijamente- pues casi que no tienes familia, estás sólo, y a veces los amigos, son traicioneros. ¡Mira!... -dijo haciendo una pausa, y a la vez señalando, a Isabel, y a Flor Elena- ellas son mis mejores amigas. Las conozco desde que tenía tu edad, son excelentes personas, en ellas sí puedo confiar.
-Hijo quisiera que aceptes, que una de ellas, se quede a tu cuidado, para que esté contigo, en este momento tan difícil. Quizá llegues a apreciarla con el tiempo, o, tal vez, llegues a quererla como...a una madre -su voz imploró cuando le preguntó ¿qué me dices?-
-amigo... en este momento, no tengo cabeza para nada, voy a dejar todo en tus manos. Decide lo que debo hacer, que yo lo aceptaré-
-Está bien -dijo Peter cogiéndole el hombro con cariño paternal- pero... vengan acá -llamó a Flor Elena, e Isabel- miren, les voy a presentar a pepe lucho, aunque es una estrella del fútbol, es un chico muy sencillo y bueno, tan bueno, como un niño... creo que es un niño grande-
Las dos mujeres, se acercaron para saludarlo, sin embargo, cuando Flor Elena lo besó, él, alzó la mirada, y un extraño estremecimiento, recorrió su joven alma. Ella logró acariciar sus cabellos, y la alegría inmensa, que sentía, casi la hizo llorar. Luego, conversaron de muchas cosas, y al cabo de unas horas, Isabel se retiró, según lo que acordaron. Después, Flor Elena, se alejó un poco, y escuchó, al escritor, que ya se despedía del muchacho.
-Bueno amigo... ahora te dejo, pues necesitas seguir descansando. Pero ella -dijo señalando a Flor Elena- se quedará a tu lado, y cuidará de ti. Permítele estar cerca, y ya verás, que pronto se ganará tu cariño; y tu aprecio-
Luego, se levantó junto al joven, y después de abrazarlo se despidió, prometiéndole regresar, al día siguiente.
Al quedarse solos, Flor Elena, inmediatamente se acercó a su hijo, para ofrecerle su ayuda. Luego, lo condujo a su recámara, llevándolo hasta su cama para luego abrigarlo y dejarlo descansando. Al salir, se quedó paralizada, un buen rato, por la emoción. Ya estaba al lado de su hijo, ahora todo dependería de ella, tenía que ganarse primero, su cariño, y después; le diría la verdad.
Al día siguiente, le preparó personalmente su desayuno, y al llevárselo a su recámara, lo hizo con tanto amor, que a él le pareció muy delicioso, y por fin comió algo. Después, ella escogió la ropa que él se pondría, ese día.
Cuando Peter llegó, encontró al muchacho, con el semblante algo mejorado, después de saludarlo, charlaron un buen rato. Pepe lucho le preguntó, sobre su última obra literaria, y Peter en forma de broma, le preguntó como se portaba, Flor Elena. Aún adolorido, le contó, que ella cocinaba delicioso, y que ahora, si deseaba, se quede a su lado. Fue en ese momento, que llegaron los dirigentes del club, que asediados por la prensa, querían saber, como se estaba restableciendo, el astro, del Inter. unión. Pepe lucho, al saber de su presencia, le pidió a Peter que lo disculpara un momento, para atenderlos, y luego volvería con él.
Cuando él, Salió, Flor Elena que lo seguía con la mirada, volvió su atención, hacia Peter. Luego, de una sensación intima, le agradeció con ternura...
-Gracias Peter... muchas gracias... ¡eres un sol!-
-Gracias pero, ¿por qué?, te dije que haría lo que me pidas, y eso, es lo que estoy haciendo, pero dime... aún no comprendo...
¿Por qué quieres estar cerca de él, si ni siquiera lo conocías?, además veo un gran cariño por él, en tus ojos, ¿dime qué pasa?
Flor Elena, avergonzada, al darse cuenta, que no iba a poder responderle, cambió la conversación.
-Pero...Peter, cuéntame... ¿y tú?, la última vez, justo nos interrumpieron, cuando ibas a contarme, sobre tu vida... ahora dime, ¿qué pasó contigo?, ¿te casaste, tuviste hijos?-
El escritor, perdió por un instante, la luz en su mirada, y su voz al sonar trémula, respondió
-No... no lo hice... pues no encontré una mujer, que conquistara mi corazón, ¿sabes? Ahora, al salir para acá, he venido decidido, a confesarte mi secreto, creo que es lo mejor, pues tengo que ser sincero contigo, y conmigo mismo-
Al mirarla con ternura, cogió sus manos con devoción, entonces Flor Elena sintió estremecerse en el recuerdo. Mecida por la letanía de ese amor, de ayer, de hoy... y de siempre.
-¡Nunca pude olvidarte Flor Elena!, creo que mi corazón, jamás quiso enamorarse, por esperarte, ¡te amo!... con ese cariño, que nació en mí, desde que éramos jóvenes, y que nunca, en mí, murió. Démonos otra oportunidad... mí amor, Te lo pido, para ser felices-
Ella, muy a pesar, que corazón gritaba ¡siiiiiii!... Y sus brazos querían acariciar al hombre que tanto amaba... ¡no podía hacerlo!.. Tenía que esperar, esperar un tiempo más, hasta ganarse el cariño de su hijo, y luego, tenerlos juntos.
Soltándose de las manos, del escritor, dio unos pasos adelante, seguida por su ansiosa mirada.
-Peter, yo... todavía... no puedo-
-Pero... Flor Elena - ansioso e intrigado preguntó - es que ¿ya no me amas?-
-No es eso... amor, pues sí... ¡sí te amo!... sólo quiero que me des algo de tiempo; para pensar. Mira amor, todo está pasando muy rápido, y yo... me siento confundida, sin saber que hacer. Te lo ruego, dame más tiempo, por favor-
Él se acercó cariñoso, tratando de comprenderla.
-Está bien... tesoro, pero no me pidas, mucho tiempo, además... creo, que a pepe lucho, le va a gustar esta noticia, prométeme que juntos, se la daremos, ¿Si?-
-Sí... Peter... lo que tu digas, y gracias por comprenderme... ¿sabes? Me gustaría tanto, que pepe lucho, sea feliz; junto a nosotros.
Al decir esto, Flor Elena, dejó notar su tristeza. Peter al notarlo, se sentó junto a ella en el sofá. Luego, empezó a contarle todo, acerca de su vida. Que había pasado con él desde aquel día, cuando se vieron por última vez, en su tierra natal, y todos sus esfuerzos, para lograr sus metas, y ser ahora, un brillante escritor literario, En eso, el celular de Peter interrumpió la conversación, en su editorial, solicitaban con urgencia, su presencia. Al tener que partir, le pidió, que lo despidiera de pepe lucho, que regresaría al día siguiente. Sin embargo, al partir, un beso fugaz, se escuchó susurrante, en aquella despedida.
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Fue, con el paso de los días, que pepe lucho, se iba restableciendo más de su lesión. Él ya no quería hacer nada, sin tener, el apoyo, de Flor Elena... Ella se estaba ganando, poquito a poquito, su cariño. Lo acompañaba, casi todos los días al camposanto, donde estaban los restos de Aurora, y juntos rezaban por su alma. Allí, Flor Elena, en silencio, le agradecía por haber cuidado, de su hijo, llevándolo por el camino del bien, y del éxito. También, conversaba bastante, con él, y hasta a la hora de dormir, lo trataba como un niño, contándole cuentos, e historias fantásticas, hasta que se quedaba dormido.
Así... el semblante del astro del fútbol, parecía alejarse poco a poco del dolor, y en sus labios, de vez en cuando se dibujaba una sonrisa. Flor Elena le insistía, para que juntos, salieran a la cancha privada, que tenía la mansión. Allí... trataba de hacerlo reír, jugando con aquel balón, que Aurora le había regalado. El chico, se iba restableciendo poco a poco, de tal manera, que ya quería anunciar su regreso, a las canchas de fútbol. Flor Elena no se descuidaba de él, para nada. Personalmente le preparaba sus alimentos, y se sentaba a la mesa, para comer juntos.
Por otro lado, en sus visitas casi diarias, Peter miraba, con alegría, y asombro, el cambio tan positivo, que Flor Elena había logrado en el muchacho. El escritor, no había podido hablar, otra vez con ella... pues, sólo vivía para ganarse el cariño de su hijo. Sin embargo, aquella tarde, el famoso romántico, se mostraría insistente, pues aprovechando que pepe lucho, se encontraba practicando en su cancha privada, por fin habló con ella.
-Flor Elena... quizá no te has dado cuenta, pero me tienes descuidado. Casi no me prestas atención, -le dijo, un poco pesaroso- sólo tienes ojos para pepe lucho, y a mí, no me das atención, ¡oye...! Me voy a poner celoso-
-¡Oh Peter!... Discúlpame. No sabes cuanto aprecio a ese muchacho, algún día sabrás por que, bueno... pero, mira... ahora si te voy a prestar atención, a ver... ¿qué quieres decirme?-
-Mira amor -dijo con insistente ternura- tú me pediste un pequeño tiempo para volver a amarme. Sin embargo, hasta ahora; no me dices nada... dime amor ¿acaso me has mentido?-
-No, no... Peter, nada de eso, ¿Cómo crees?, sólo que aún, no es tiempo, te prometo -le dijo acariciando sus manos- que yo misma te lo diré, cuando llegue la hora. Mientras tanto, por favor vuelve a comprenderme. No te arrepentirás, pues a partir de ese momento; te amaré toda mi vida-
-¿Y mi corazón Flor Elena?... que le digo a mi corazón... el, te ama, y ya no puede vivir sin ti-
-Peter... te lo suplico-
-Bueno... está bien, pero un tiempo cortito-
En ese instante, fueron interrumpidos por pepe lucho, que se acercaba a Flor Elena, para pedirle, unos refrescos Al alejarse, Peter le dijo sonriente
-Oye muchacho, ¿qué te dije?, yo sabía que te ibas a acostumbrar a ella... es una buena mujer-
-Sí Peter -respondió algo jadeante- ella ha sido mi mejor terapia. Bendigo el momento, en que la trajiste a mi lado, ¿sabes amigo? Yo la siento como una madre. Ella ha llenado bastante, el vacío, que dejó en mi vida; la muerte de mi mamá. El muchacho se llenó de nostalgia, al recordar a Aurora. Peter al darse cuenta de esto, lo invitó a caminar, por el césped del lugar, sin embargo él no quiso, cambiar de conversación.
-¿Sabes amigo?... yo le hice a mi madre una promesa, en su lecho de muerte... mira, es mi secreto, que quizá no debo contar a nadie -el joven, miró la sinceridad, en los ojos suplicantes del escritor, entonces, decidió contárselo- es mi secreto-
-Pero... dímelo hijo... ¿acaso no he demostrado ser tu mejor amigo?... ¿No confías en mí?
-Si Peter... pero... -después de un rato le dijo- es que Aurora... ¡no era mi verdadera madre!-
-¡¿Cómooo?! - su sorpresa, fue grande-
-Así es amigo, dejemos de caminar y sentémonos pues, quiero contarte toda mi verdad-
Al sentarse, a la sombra de aquel árbol, el chico se dejó llevar, por sus dolientes recuerdos, y con el alma entristecida, le narró toda su vida. Cuando terminó su relato, el joven se sintió aliviado, por eso; le pidió con frenesí:
-Ayúdame a encontrar a mis padres, no se quienes son, ni donde están. No me importa su condición, sólo quiero conocerlos... así, se lo prometí a mi mamá-
Bastante conmovido, por la triste historia, Peter, se solidarizó más con él, ofreciéndole su ayuda incondicional. Ellos estuvieron platicando, tres horas más, Así, Peter lo escuchaba, y lo aconsejaba. A eso, de las siete de la noche, el escritor se despidió, prometiendo volver; al día siguiente.
Al pasar el tiempo, pepe lucho, ya mostraba una sonrisa, dispuesto a jugar fútbol. El ánimo, y la salud, habían vuelto a su cuerpo, y ahora, sí quería, retomar con fuerza; su carrera deportiva. Aquella mañana de verano, se sentía contento, por eso saludó a Flor Elena, con un beso en la mejilla, abrazándola fuertemente.
-Mmhh... Déjame abrazarte, y besarte, como lo hacía antes con mi mamá... pues, siento en ti, su presencia. He llegado a quererte mucho... ¿sabes has sido, mi mejor medicina?... -dijo amoroso-
-pepe lucho... hijo, no sabes que feliz me siento, al escuchar eso, yo también te quiero como si fueras mi hijo - el hijo que una vez perdí-
-Pero... tú has tenido un hijo, y lo perdiste ¿Cómo es eso? - vamos cuéntamelo, por favor-
-Si te prometo que te lo contaré... pero otro día, ¡Si!...pues mira ya tienes que salir pues te esperan en la conferencias de prensa, donde anunciarás tu regreso al fútbol... ¿de acuerdo? -
-Está bien, pero, dame un abrazo. ¡Ah!, de ahora en adelante, quiero que estés presente, en todos los partidos, que juegue-
Después de abrazarla, y besarla, salió en su limosina, rumbo a la conferencia de prensa.
Una vez sola, Flor Elena muy pensativa, se dejó caer en el sofá, y luego, al suspirar hondamente; sintió gran alivio, dentro de ella. Él, le había dicho, que la quería como a una madre... ella por fin, se había ganado su cariño. ¡Sí!, Ahora ya podía contárselo a Peter, y juntos luchar, por el amor de su hijo. Sólo esperaría el siguiente día, para contarle, todo.
A la mañana siguiente, Flor Elena muy nerviosa, esperaba la llegada, de su gran amor. A eso de las once de la mañana, él llegó, y ella salió a su encuentro, quería ser breve al contárselo, pues estaba a punto de llorar.
El escritor, pareció darse cuenta enseguida, de la situación, por eso algo perturbado; preguntó:
-Flor Elena, ¿qué pasa? amor, te noto preocupada ¿le pasa algo, a pepe lucho?
-Hola Peter... -respondió trémula- No, no... él está bien.... soy yo... pues, hay algo muy serio, que quiero contarte-
-Pero Flor Elena, no debes estar temblorosa, tú sabes que yo te comprenderé, y te apoyaré, en lo que sea, sólo que... me vayas a rechazar, eso si me dolería mucho...y no lo aceptaría-
-No Peter, no es eso, yo te amo, y ahora, más que nunca, quiero que estemos juntos para siempre. Yo te amo, mí amor, y te acepto, de nuevo, en mi vida!...
-¡Qué bueno, Flor Elena!, eso si es grandioso -la abrazó, interrumpiendola- que feliz me haces, mi vida. Pero tú, también; deberías estar alegre-
-Si amor, pero espera... espera, pues hay cosas que tú aún no sabes, y yo tengo que decírtelas. Sin embargo, amor mío, júrame, que sea, lo que sea... vas a estar siempre a mi lado- lo miró con ojos, implorando piedad-
-Claro que sí mi amor... estaré a tu lado siempre, te he esperado tanto tiempo y ahora no te perderé por ningún motivo-
Con los ojos anegados por el llanto, al fin, tuvo el valor de contarle todo. Así, le contó como había perdido a su hijo, todo lo que había pasado, al no encontrarlo, su gran sufrimiento al pensar que él la había olvidado, y por que sabía con seguridad, que pepe lucho, era el hijo de los dos.
Refugiada en los brazos de Peter, Flor Elena, no dejaba de llorar. Allí le pedía disculpas, por no haberle dicho nunca, que habían tenido un hijo... un hijo que fue el fruto de su amor.
Tomándola con ternura, Peter trataba de calmarla. Cuando estuvo más calmada, le dio un largo beso, en cuya expresión, también le ofrecía sus disculpas, le ofrecía su gran amor, su comprensión y su incondicional apoyo, para toda la vida.
-te amo Flor Elena... te amaré toda mí vida -dijo susurrante-
-también, te amaré para siempre, mi amor-
-Entonces... ya no estés preocupada, y sonríe conmigo, pues la vida comenzará para nosotros-
-Yo no puedo... pues hasta que nuestro hijo, ya esté a nuestro lado, allí, seré feliz-
Peter empezó a acariciarle los cabellos con cierta devoción. Ella, con la cabeza apoyada en su pecho, sollozaba hondamente. Entonces, fue, que él, de pronto... Claro ¡se había acordado, de las palabras de pepe lucho!
-Flor Elena -le dijo con cierta euforia- discúlpame, pero con el dolor, que me causó, verte triste, me había olvidado de decírtelo. Pepe lucho, ya me había confesado, que Aurora, no era su verdadera madre, y ¿sabes?... él, le había hecho la promesa, en su lecho de muerte, que encontraría, a sus verdaderos padres. Él no sólo, me lo dijo, sino que también me pidió, ayuda, para encontrarlos, ¿te das cuenta?... él ahora quiere conocernos-
Flor Elena, se puso de pie rápidamente, luego apretando con nerviosismo sus manos, se quedó pensativa. Peter llegó a su lado, sabía lo que ella sentía, en ese momento, de incertidumbre.
-¿Te das cuenta Flor Elena? Es la oportunidad que buscamos, para acercarnos a nuestro hijo. Además, él ya nos conoce, y nos tiene cierto cariño, además...
-Sí Peter -inquieta lo interrumpió- pero ¿cuál será su reacción, cuando lo sepa? ¿Qué sucederá si no nos acepta? Su rechazo me haría sufrir mucho creo que más de lo que sufrí, al no encontrarlo.
-No pienses eso mi amor, ten fe... estoy seguro que nuestro hijo nos aceptará, y finalmente, los tres, seremos felices-
Los atribulados padres, estuvieron juntos casi todo el día, trataban de encontrar la forma ideal, para hablar con su hijo, y contarle la verdad.
Frases llenas de amor, perdón, y comprensión escapaban de sus labios, y sus comprensivos corazones, palpitaron al unísono, en amorosa sincronía, tocando el sosiego de la gran fantasía. Aquel día... cómplice de aquel esperado romance, sería testigo de ese amor puro, inmenso y sin barreras. Ellos juntos, buscando en lo imposible, encontraron la manera posible, para llegar al fin, al corazón de pepe lucho.
Le pedirían, que los acompañe a un paseo, que harían al Caribe, y allí entre sol, olas y espuma, le contarían la verdad... a su hijo, a aquel hijo, por el cual, habían esperado toda su vida.
Fue al siguiente día, que Peter le pidió a pepe lucho, que los acompañe al paseo que harían, hacía el caribe, y él aceptó rápidamente.
Además respondió, que ese fin de semana, regresaría a las canchas de fútbol, y esos, tres días de calma, en aquel paseo: le caerían muy bien.
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Ya eran las diez de la mañana, y los tres, se encontraban disfrutando en aquella paradisíaca playa caribeña, bajo el sol radiante, que parecía testigo, de lo que allí, iba a ocurrir. Fue en ese preciso momento, que Flor Elena, se alejó un poco de ellos, al observarla, Peter comprendió, que era el momento de hablar con su hijo. Cuando se acercaron a ella, el escritor se estremeció, al momento de decirle la verdad; al muchacho.
-Pepe lucho...hijo, escúchame, por favor -le insinuó con voz grave, mientras invitaba a ambos, a tomar asiento- ¡Mira! en la vida, hay momentos alegres, y otros tristes. Mas, lo que hoy, Flor Elena y yo vamos a vivir, está en tu decisión, regalarnos alegría o, tristeza-
-¿Qué pasa Peter... por qué ahora me dices eso? Quedó Intrigado, y muy sorprendido-
-Hijo... escúchame con atención. Sin embargo, antes de todo, quiero decirte que ella y yo, te hemos amado siempre, lo que ha pasado, es por ironías de la vida. ¡Sí!, así es... son esas injustas ironías de la vida, las que nos separaron, de ti-
El joven, cada vez más intrigado, sin entender nada, no salía de su asombro, ¿por qué Peter le estaba hablando, de esa manera, cómo si lo conociera de toda la vida? Sorprendido, siguió escuchando, con un nudo en la garganta.
Entonces... Peter, le contó, primero, algo de su propia historia, para después, contarle, ante el gran asombro del joven, como Flor Elena, lo había perdido, siendo aún; un recién nacido.
Muy consternado, pepe lucho al fin escuchó de su padre, toda su verdad... quien llegó, con sus palabras, hasta ese preciso momento, allí... donde estaban reunidos.
-¡Tú eres nuestro hijo! ... el hijo que perdimos sin querer... al que amamos, y del cual esperamos, su comprensión, y cariño-
Al escuchar estas últimas palabras, pepe lucho se paró rápidamente, y con ojos humedecidos, buscó un lugar lejano, en la playa. Entonces su mente, retrocedió al pasado, y recordó las cosas, tal y como; se las estaban contando... ¡sí!... así había sucedido.
Peter y Flor Elena, llenos de ansiedad, siguieron con la vista, al consternado muchacho. Los dos en la inquietante zozobra de sus dudas, esperaban expectantes, y nerviosos, su decisión. A lo lejos, observaron, como cesaba su caminar, y luego de sentarse, en la rivera de la playa, se quedó mirando al horizonte. Después de un largo rato, el joven comenzó a caminar hacia ellos... al verlo, que se acercaba, muy impacientes; fueron a su encuentro.
Cuando los tres estuvieron juntos... la ansiedad, la intriga, y la zozobra, llegaron a acompañarlos, en aquel crucial momento. Pepe lucho los miraba fijamente, con gran ansiedad, mientras que ellos, tomados de la mano, esperaban sus palabras. De pronto, Flor Elena, al llenarse de dudas, y angustia, ocultando su rostro... llorando suplicó...
-discúlpame hijito mío...discúlpame, yo nunca tuve la culpa, fue el destino, que te alejó de mi camino, mas yo te amo hijito mío, y siempre te he buscado hasta encontrarte. Reclama, lo que quieras, pero no me rechaces, te lo suplico, mi amor -en el calvario inmenso, de su punzante pena, imploró comprensión- quiero tenerte a mi lado, para cuidar de ti, como nunca pude hacerlo. Mi vida fue un martirio, desde que te perdí.
Al ver así a su amada Peter la abrazó fuertemente tratando de consolarla, y de empaparse con su dolor, fue en ese momento, que embargado por la misericordia, pepe lucho, llegó hasta ellos, y luego de abrazarlos, trató de secar los ojos, de su sollozante madre.
-Madre mía -dijo muy sensible- No tengo nada que disculparte, pues los tres, hemos sufrido a la distancia.
Yo he sido, soy, y siempre seré, =un balón rodando= por mi pena, por mi sufrimiento, por mi sentir, y por aquellos miles de niños abandonados que hay en el mundo. Por todo eso, siempre habrá dentro de mí, una gran tristeza, que sólo acabará en mi tumba.
Además, quiero pedirte papá, -volvió la mirada hacia Peter- que juntemos nuestros patrimonios, y el de otras personas, que quieran ayudarnos, para formar, una institución, con la cual podamos ayudar a los humildes, a los que buscan igualad, justicia y piedad. Ojalá, podamos ayudar a mucha gente. Sólo quiero pedirles, que nunca más; me dejen solo-
-No hijo de mi alma... no mi amor... nunca más -le dijo Flor Elena, acariciándole los cabellos-
-Gracia por tu comprensión hijo mío -agradeció Peter mientras lo abrazaban- sabíamos, que nos entenderías... gracias-
El joven, dio unos pasos adelante, y luego de unos instantes giró, para decirles; eufórico.
-¡Pero... miren, que suerte la mía! pues ahora, además de tener una madre hermosa, tengo como padre, al escritor mas talentoso del mundo, ¿díganme no es demasiada, suerte? ¡Claro que sí! Bueno entonces hay que secar nuestras lágrimas, y agradecer, a Dios Padre, todopoderoso, YHVH es su nombre, por juntarnos, y darnos otra oportunidad. Por que, después de todo...
-gritó fuerte, al decirlo-... ¡tengo papáaaaaasss!-
Después... les dio un abrazo, y un beso, a cada uno, y sin poder ocultar su alegría, corrió hasta el agua, para sumergirse en las olas.
Peter (piter) y Flor Elena, miraban complacidos, y abrazados, la alegría de su hijo. Ahora sí podían ser felices...
Habían pasado todas las penas, y pruebas, que el irónico destino, les había deparado. Ellos, sí merecían... amarse; eternamente.
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Y, fue aquella tarde, de verano, cuando pepe lucho, el ídolo de multitudes, hizo su esperado retorno, a las canchas de fútbol donde el estadio completamente lleno, lucía en su mayoría, con los hinchas del Inter.-unión, que esperaban ansiosos la reaparición de su ídolo.
En el palco principal, Peter y Flor Elena, por primera vez, juntos, veían con amor, las tardes de gloria de su amado hijo. Ellos aplaudirían, cada una sus genialidades. Por eso, cuando el equipo salió a la cancha, capitaneado por su estrella, una ensordecedora ovación, llenó el ambiente.
Los cánticos de la hinchada, ovacionaban el nombre de su ídolo, aclamando su retorno, y en un enorme cartel, a un costado de la cancha, se leía... "ahora sí... el inter.-unión será campeón. Pepe lucho... Pepe lucho...el gol ya llegó".
Entonces... sonó el pitazo inicial, y la gente deliró con cada jugada de su ídolo. Él, cuidándose del juego brusco, hizo alarde, de su desequilibrante cintura, burlando los golpes, de los contrarios.
Y fue así, que al llegar el minuto veinte, después de recibir un largo pase del portero, dominó el balón cerca del medio campo, y en una pensada pared, con otro compañero, volvió a recibir el balón, cerca del área chica. Allí dejó en el camino, a los tres hombres, que siempre lo marcaban, sin dejarlo solo, en ningún momento.
Cuando el portero, salió a cerrarle el ángulo, el astro, cambio de pierna, luego giró, formando un perfecto reloj y con un soberbio zurdazo; introdujo el balón, en el arco contrario.
La algarabía en las tribunas era inmensa, y el grito de ¡gooool! Pareció estremecer, el enorme estadio.
Pepe lucho corrió seguido por sus compañeros, hasta el palco, donde se encontraban sus padres. Luego de escribir imaginarios papeles y lanzarlos en el aire, como homenaje a Peter..., el muchacho se levantó, la camiseta del inter. unión, para mostrar otra camiseta blanca, en la cual decía "donde estés madrecita, tú serás mi aurora, y mi luz... Siempre te amare"
Era su intima dedicatoria, a la mujer que lo había visto crecer siendo niño. Aquella que había mirado sus tardes de tristezas, y de gloria. A la madre que se había ido, pero que siempre, estaría presente; en su corazón.
Al momento, de mostrar orgulloso esa frase, pepe lucho, miró hasta el palco principal, allí Peter, (píter) y Flor Elena, sellaban con un largo, y apasionado beso, la felicidad que les tocaba vivir. Así, con aquel beso, inolvidable, y apasionado, parecían cerrar el capitulo final, de una aciaga historia, para dar paso a otra, bella y sin igual.
Complacido, pepe lucho, sintiendo el abrazo de sus compañeros y la ovación de la gran hinchada, buscó con la mirada, en el cielo, a Aurora, mas... al sentir la omnipresencia, de Dios Padre... ante él, se arrodilló, y dejó escapar, unas lágrimas de enorme felicidad. Sin embargo, nunca olvidaría su niñez triste... y su infeliz camino, por la orfandad.
Y aquella cancioncita Como un balón rodando... tal vez todavía, se siga escuchando en las calles, plazas o, en los microbuses que transitan llevando con ellos, la abandonada melancolía, de tantos niños de la calle... que junto a sus incontables sufrimientos, luchan a diario; por ganarse el pan, el amor... y el sueño; de su ideal.
Tal vez, quizá, algún día la escuches.... y si al escucharla, caen por ellos, tus sinceras lágrimas de piedad, entonces, cantará junto con sus espíritus, tu esperada misericordia.
Misericordia... para los que algo esperan... para los que nunca encontraron felicidad... para los que a veces se acuestan con hambre, y frío... para los que ya no tienen esperanza, para los que nada tienen...y para los que buscan comprensión, y amor...con profunda ansiedad.
FIN
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Agustín Cruz Morales...vate y compositor latinoamericano.
