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"CÓMO UN BALÓN RODANDO"-pepe lucho...lágrimas y alegrías.

 

Novela:

Agustín Cruz Morales.

Presentación:

Cuando se tiene una ya vivida vida, y en la meditación hacia atrás miramos, parece que cada año pasado, fuese un peldaño...de una larga escalera, que subiendo se va, y sólo volteamos la mirada, cuando el recuerdo nos llama, hacia atrás.

Parece una fila larga, de lejanos recuerdos, tan lejanos, y cercanos a la vez, donde cada uno representa un vivido año, y con todo y sus recuerdos, mirarlos... solamente, a través de esa luz, podemos, porque recoger lo que dejamos o rectificar, lo bueno, o malo, que en el pasado hicimos... ¡eso ya no podemos!

Como un balón rodando...es una pasionaria, y conmovedora historia, que llegando a los niveles del género novelesco...nos lleva a vivir un drama entre lágrimas, y alegrías.
En esta obra literaria, Agustín Cruz Morales, nos regala una vez más, lo exquisito de su letra, introduciéndonos en su mundo literario...siempre rodeado, por su estilo conmovedor, pasionario, sentido, romántico, y estremecedor.

Como un balón rodando... quizá también, es el anhelo realizado, de muchos pequeños, que emulando a su sufrido personaje, (pepe lucho) luchan a diario, para salir adelante... en un mundo indiferente... con su sufrido trabajo.
Ojalá que este aporte a la cultura, a la ética, y al esfuerzo honesto, sirva como precedente, para los jóvenes, que al leerlo... estamos seguros, se identificaran, con el mensaje, que su contenido encierra.

Este es el drama de pepe lucho...un niño oprimido en su camino...pero finalmente favorecido por el destino. Él, entre dichas, y desdenes, captará la atención de los lectores, que estamos seguros, lo acompañaran... derramando con su tristeza... algunas lágrimas.

Agustín... quizá ha querido, en esta historia, recoger el conmovedor drama, que viven a diario, muchos niños, trabajadores de la calle.
Sin quedarse indiferente ante este doliente drama... el poeta, ha recogido mucho de esta realidad, enlazándola con su imaginación...y el resultado es, esta obra que con mucho cariño, les estamos ofreciendo.

LA EDITORA

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                  Prólogo.

En el drama cotidiano, que de diferentes maneras vivimos los seres humanos... es allí donde nos damos cuenta, de la desigualdad de nuestros destinos. Llevados, así, de la mano, por el azar... llegamos siempre a ese punto de nuestro camino, donde nos toca recoger, lo bueno o lo malo, que algún día sembramos (hicimos).
Allí la indiferencia, juega un papel distinto, a los demás... por que creo, que en la mayoría de veces somos indiferentes, tal vez obligados, por las circunstancias, que no nos permite ayudar, a los que necesitan de nosotros.
En muchas oportunidades, es la pobreza, quien quiere ayudar a la miseria, pero como lograrlo, si ambos necesitan ayuda.
Cuantas veces hemos visto, esa parte opresora del destino, personificada en la presencia de un niño. Trabajadores de una época, a la cual no pertenecen, nos muestran así, con su abandono, nuestro atraso tercer-mundista, y la desmedida mentira de los gobernantes que en su demagogia, prometen protección, para aquellos inocentes, que sus derechos, no pueden reclamar.
El drama de novelas, es... casi siempre, una realidad, como si en el teatro de la vida, nuestras comedias, risas y lágrimas, nos arrancaran... pero en doliente, desigualdad.
Algunos, ríen... y ríen... y sólo ríen más. Otros lloran... y, lloran... y, sólo lloran, más.
Como un balón rodando... es mi homenaje sentido, a los chiquitos (niños) del mundo...y a la esperanza, que abrigan; en sus corazones.
Cuantas tardes inolvidables, o quizá, en noches melancólicas, en el deambular de su búsqueda, los vemos pasar... llevando con ellos tal vez, sus reproches callados.
Así, una vez vi... entre las polvorientas calles de mi barrio, a un grupo de niños, que jugaban fútbol, entre un alegre griterío. Allí, dos piedras grandes, son el arco...la pelota es cualquier cosa redonda... y, la improvisada camiseta, es la piel. Además los pies descalzos, de los pequeños, van matizados por sus heridas en los dedos, producto del choque con las piedras...y los pequeños obstáculos, que hay en el agreste terreno. Sin embargo, la felicidad se pasea entre ellos, y a su manera, en ese momento, son felices
Seguí mirándolos, con inquietud, cuando... de pronto, entre ellos, observé a un niño diferente. Su expresión sagas, y triste a la vez, llamaron mi atención. Pero aún más, su imagen en mí quedó...cuando al terminar el encuentro...perdió el dinerito de su apuesta, y lloroso se marchó.
Entonces, al preguntar a los demás chicos por él, me contaron algo de su historia. Y crean... eso, me conmovió tanto, que esta novela me inspiró.
Después lo busqué, y lo encontré...y es admirable (todos los niños lo son) la batalla frontal, con la que ha decidido enfrentar a su destino.
Ruego tanto que logre, lo que se merece, por que es capaz. Mi promesa es ayudarlo, en lo que pueda, pues quisiera mirarlo al final de su historia, en el podio del éxito... riendo y llorando, a la vez... de felicidad. Luego en él, mirar... a todos los niños del mundo, que estoy seguro, así también lo querrán.
Quisiera agradecer una vez más a Dios Padre, y sólo a Dios Padre... YHWH es su legítimo nombre, por el consuelo que dio siempre a mi vida.
Por su amor...por su permiso, y por su perdón. Por permitirme conocerlo, más y más; a través de su obra.
Gracias, Padre Celestial... por esta honda inspiración, que habita en mi corazón...y que una vez más, puedo; con mis lectores... compartir. 

El Autor

 

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Como un balón rodando.

Novela:

Cuando Peter (Piter) llegó aquella tarde de verano a la última parada de su estación, en aquel pueblo portuario, vio a lo lejos, a dos hermosas chicas, que muy animadamente, conversaban, con los lugareños, que estaban cautivados por su belleza.
Sin dar mucha importancia, a ello, continuó con su rutina. Luego terminó de atender a sus pasajeros, y mientras conversaba con unos amigos, esperó su turno, en el taxi-colectivo.
Trabajaba como transportista, y a pesar, que el trabajo era escaso, y duro, lo realizaba con mucho cariño, pensando algún día, darle un giro diferente e importante a su vida.
Sin embargo le encantaban, aquellos días frescos de su lozana juventud, mas, presentía, que pronto el destino, cambiaría, su ser
Así cuando ya le tocó subir al volante...el vehículo, sólo tenía la mitad de sus pasajeros. Entonces, para su sorpresa, vio que las dos muchachas que había visto al llegar; se encontraban, en la parte delantera, listas para viajar, junto a él.
Una de ellas, se parecía notoriamente, a una lejana, y entrañable amiga. Y tal vez, fue por eso, que decidió, empezar una conversación, tratando de lograr su amistad.
-Hola... -la saludó cortésmente, esperando tal vez, ninguna respuesta- dime ¿no eres de casualidad, hermana de Milagros?-
-¡Yo! de Milagros, ¿quién es Milagros? -respondió curiosa la chica, luego de unos segundos.
-Bueno, es una gran amiga, que hace mucho tiempo no veo... y como te pareces bastante a ella pensé....que -
-Bueno... pensaste mal, pues yo no soy, tu Milagros. Seguro que ella es tu chica, y por eso me confundes con ella, ¿verdad?
-Seguro, es tu enamorada... -algo coqueta, la otra chica rió- ¿cierto?...ja-ja-ja.
-No, es verdad... ¿por qué no me creen?... es sólo, una amiga, sino, que te pareces, mucho a ella...por es pensé que...
-Bueno te equivocaste, no soy quien piensas-
-Claro...claro...-contestó titubeante, mientras el carro, cobraba más velocidad-
Se hizo un silencio de segundos. Peter sabia que si quería lograr su objetivo, tenía que seguir el hilo de la conversación. Por eso, volviendo a mirarlas, otra vez les preguntó.
-¿Y?... cuéntenme, ¿qué han venido hacer por acá?...Tengo la impresión, que no son de aquí... ¿me equivoco?-
-Tienes razón, somos de la amazonía -dijo la otra chica- estamos de vacaciones, y hemos venido, de tan lejos, para visitar a un gran amigo. Pero como no lo hemos encontrado, nos vamos a la ciudad, donde mí tía, y mañana regresaremos, para hablar con él-
Peter se dio cuenta, que aquella, era la ocasión que esperaba.
-Bueno... ¡miren! si tienen que regresar, y cómo ya somos amigos, yo las podría traer. Pero claro... ya no como pasajeras, sino como amigas, y gratis -dijo bromeando-
-Bueno, si quieres...
-¡Claro qué quiero! ...díganme la hora, y allí estaré puntual-
-Bueno...entonces, recógenos mañana, a las ocho de la noche, te estaremos esperando, en el paseo del recuerdo ¿lo conoces?-
-Claro que sí. Sí lo conozco, yo las recojo, donde ustedes ordenen mis reinas, pero recuerden, que estaré puntual, y por favor, no me hagan esperar mucho ¿de acuerdo?
-Bueno, por tratarse de ti lo haremos, aunque, tal vez nos desanimamos, y quizá no iremos, No... no ¡mentira! -respondió graciosa una de ellas.
Después, continuaron charlando, una hora más, como grandes amigos luego al rato se despidieron esperando, la noche siguiente
El día siguiente pasó sin más asombro, que el rutinario trabajo. Al caer la noche, Peter miró con ansiedad su reloj, y al darse cuenta, que llegaba el momento de la cita, apuró su llegada. Cuando llegó... ¡ellas ya lo estaban esperando!..
-¡Hola! - les dijo sonriente-
-Hola, ya vemos que eres puntual -respondieron emocionadas-
-Claro, mis reinas, y mucho más, cuando estoy interesado -respondió mientras cortes, les abría la puerta, ofreciéndoles subir al vehículo.
Una vez, que las muchachas estuvieron arriba, Peter (Piter) cerró la puerta, y se apresuró, en el viaje, rumbo al lugar acordado. Durante el viaje, la plática, que tuvieron, fue amena y alegre, al compás de la música, que emanaba la radio. Pero se hizo, aún más placentero, entre las preguntas y bromas, que hicieron agradable; su conversación.
Cuando llegaron, fueron directamente a buscar al amigo de las chicas. Al preguntar, les dijeron que Fano (era el nombre del amigo) tardaría en llegar. Entonces acordaron estacionar el vehículo, en un lugar apacible, mientras esperaban el regreso de Fano.
Fueron horas de plática (Fano tardaba en llegar) plática, donde se conocieron más, preguntándose muchas cosas, sobre sus vidas; se hicieron más amigos aún. Peter se había prendado, de la chica, de nombre Flor Elena. Ella coqueta, sabiéndose la elegida, trataba de confundirlo, y hacerlo esperar, esperar un tiempo más.
El regreso fue de madrugada, ya que estuvieron esperando a Fano muchas horas, pero al final éste no llegó.
-Bueno otro día regresaremos - dijo resignada Flor Elena-
-Claro... pero primero acordaremos con Fano, para que nos espere, y no venir como ahora...en vano. ¿Nos acompañas, otro día, Peter? -
-Por mí encantado linda, sólo espero, que esta sólo sea el principio, de muchas salidas -propuso sabiéndose dueño de la situación-
Nuevamente, las llevó hasta la esquina, cerca de su casa. Antes, de dejarlas, las invitó a cenar hamburguesas, y todos hicieron la promesa, de un nuevo encuentro, que sería en dos días.
Cuando transcurrieron los dos días, entre el fragor del trabajo, y su espera, Peter se acordó, de la cita, entonces, muy presuroso, se alistó, para llegar puntual al encuentro.

Cuando llegó, las chicas, ya, lo esperaban ¡Flor Elena estaba hermosa esa noche! Y, fue, con la amistad que hicieron, en la noche anterior, que Flor Elena, se sentó a su lado, e Isabel (la otra chica) se sentó al otro costado. Luego, así juntos, emprendieron el viaje
Durante el trayecto, siempre al suave compás de la música, los tres amigos, hicieron delicioso el viaje, entre risas y bromas.
-Esta noche tengo que conquistarla -pensaba Peter- mientras miraba a Flor Elena.
Ella ya se había dado cuenta, del sublime detalle por eso, al disimular, no cesaba de mirar, la lejana y plateada luna, que esa noche, iluminaba el claro cielo.
Peter iba tan absorto en sus pensamientos, que ni cuenta se dio que... ¡ya habían llegado!
-Vayamos a recoger a Fano - pidieron ellas-
-Vamos -respondió, siempre mirando a Flor Elena, que ya se había dado cuenta, del magnetismo amoroso, que ejercía sobre él-
Cuando llegaron a la casa del amigo, éste ya los estaba esperando.
-¡Fano... Fano! hola ¿Cómo estás amigazo?
-exclamaron jubilosas, al unísono las chicas- oye... te hemos venido a visitar la otra noche, y no te encontramos ¿dónde estabas?-
-¡Hola chicos!...Me alegro que vengan a verme
-Saludó Fano con gran alegría- lo que pasa, es que esa noche regrese ya casi entrado el día. Fue mejor que no me esperaran... ¡pero ya ven!...ahora si estoy aquí, a su total disposición, y listo para complacerlos-
Al decir esto, Fano tomaba poses de galán, inspirado en la espontánea belleza, de las dos muchachas.
-¡Ah Fano!...ven, te vamos a presentar, a un nuevo pero gran amigo-
-Hola... ¿qué tal? soy Fano-
-¿Cómo estás?, mi nombre es Peter, y como ya has de suponer, estas lindas chicas te extrañaban tanto, que decidieron venir a visitarte, y eso... me parece, ¡qué hay que celebrarlo! -
-Por nosotras encantadas -
Para Peter, aquel momento, estaba lleno de alegría, y de ruegos. Rogaba que Flor Elena, no sea nada para Fano, que sea libre, para él
-Bueno, vamos, pues queremos bailar hasta cansarnos -dijeron ellas, emocionadas.
Aquella noche, se hizo cómplice del amor, pues la apartada discoteca, donde llegaron, estaba sola y sin clientela, y para los cuatro chicos, eso era una buena noticia, pues ellos, querían apartarse del mundo, esa romántica noche, y juntos... soñar.
Peter y Fano habían pedido al barman, el trago más exótico del lugar, ¡el más afrodisíaco! Ya, para entonces, Peter sabía, que el interés de Fano, era por Isabel... ¡tenía el camino libre!
Ya eran las 12:30 de esa noche, y todo para Peter era increíble. Entre sus brazos, tenía a Flor Elena, desfalleciendo de amor. Parecía que... ¡estaba soñando!
Los dos enamorados, se hacían mil promesas, mientras sus ansiosos labios, se juntaban, para ofrecerse besos mutuos, de placer, y amor.
-Flor Elena, eres la mujer que estaba buscando, la que estaba esperando, aquella que sabía, que algún día, a mi vida llegaría-
-Oh Peter no sé que decir, sólo te digo, que nunca podré olvidarte -respondió ella, con los ojos ya embriagados de pasión- esta noche, te entrego, mi amor guardado, que nunca imaginé, a nadie, entregar-
Estas palabras, calaron hondo, en el alma de Peter, mientras la música, continuaba regando su místico encanto, por todos los ambientes, de la apartada discoteca. Por eso, las dos parejas muy enamoradas, se encontraban perdidas en el éxtasis de su pasión, sin haberse percatado, que el tiempo había pasado, demasiado rápido.
En eso el barman llegó hasta ellos, para avisarles que ya iban a cerrar el local, fue entonces, al darse cuenta de la hora, que los enamorados, apuraron su regreso. Abrazados, salieron de la discoteca, y luego de subir al vehículo, fueron a dejar a Fano, en las cercanías de su casa.
Luego de despedirse con mucha efusividad, de Fano, enrumbaron por el camino de regreso, no sin antes, quedar en salir, otra vez. Todo el viaje de regreso, Peter llevó abrazada a Flor Elena, mientras que Isabel, miraba la escena complacida
Al llegar, las llevó, hasta la casa de su tía, y luego de observar a su amada, con cierta devoción, le susurró.
-Bueno, amor, te veo mañana-
-Si... por favor, ven a recogerme en la noche, te estaré esperando con impaciencia-
Un apasionado beso selló sobrio, la momentánea despedida de los enamorados, en aquella hora, inolvidable.
Esa misma noche, ya en su amplia cama, Flor Elena se daba vueltas, sin poder conciliar el sueño. ¿Acaso de verdad se estaba enamorando? ¿O, era Peter, una ilusión más, en su vida?
Lo cierto era, que el muchacho, ocupaba desde que ella lo conoció, todos sus pensamientos. Vivía en cada latido, de su joven corazón.
Ella había tenido hasta ahora, una vida azarosa. Era autóctona de la selva, y su vida, había transcurrido hasta entrada su adolescencia, entre el calor de su tierra natal. Quizá, el no haber contado con el apoyo paternal, fue el motivo, para que ella, ahora estuviese, por aquellos lares. Sí... por que al cumplir, la mayoría de edad, pero contando con la bendición de su madre, había salido sola, a recorrer el mundo.
Quizá, estaba buscando la oportunidad, de una vida mejor, o tal vez buscaba para su destino, el reproche que llevaba, en su alma escondido.
Su padre siendo aún una niña, había abandonado el hogar, dejándola sola, junto a su madre, y a su otra hermanita. Guardaba entre sus recuerdos, las necesidades y penurias, que juntas tuvieron que pasar, en esos días muy difíciles. Sin embargo, no llevaba rencor, dentro de ella.
Era por eso, que había decidió salir de su casa, para sola, buscar suerte, y quizá.... algún día, la encontraría. Esa noche, también pensaba en su madre, y su hermanita ¿cómo estarían? Quizá pronto, iría a buscarlas.
Estaba así, mirando hacia una esquina de su habitación, y sin darse cuenta, la sorprendió el sueño, quedándose profundamente dormida.
¡Fue un sueño reparador!... pues al día siguiente, ella despertó, con inusitada alegría, parecía amar aún más a la vida. Había conocido al hombre, que quizá, sería, su gran amor. Era por eso, que reía, que estaba feliz. Se sentía acariciada por el nuevo día. Al llegar la noche, estaba hermosísima... Se había arreglado con esmero, para esperarlo
Casi al llegar las ocho de la noche... Peter llegó a recogerla. Ella lo esperaba con ansiedad.
Casi corrió a su encuentro, luego lo abrazó con efusividad... y él mostró una vez más, su amor, con un enorme, y pasionario beso.
-¡Dios mío, Flor Elena! si así existe la felicidad en la tierra... ¿cómo será el paraíso?-
-Oh Peter, las horas se hacen largas, cuando no te veo, nunca me olvides-
-Eso te lo prometo, amor, aunque... apenas anoche, fue la última vez que nos vimos-
-Lo sé mi amor, pero creo... ¡que ya no podré vivir sin ti! -le dijo, sin dejar de besar con cierta devoción, sus labios-
Peter muy emocionado, la sentía vibrar entre sus brazos. Su alma parecía al sentir, clamar un amor que quizá, nunca había tenido. Entonces, se dio cuenta, que debía amarla, con intensidad... pero también, con prudencia.
-Bueno vamos -le pidió, invitándola a subir, en su vehículo-
Ella como hipnotizada subió rápida y alegremente quedando lista, para pasar con él, una noche espléndida.
En verdad, que para ellos, aquella noche fue espléndida. Pues llevados de la mano, por la pasión cayeron enteros en una entrega sin límites, llegando hasta los dominios del paroxismo...donde su entrega total, fue intensa... como el más alto símbolo del amor... de ese amor incomparable... del cual, no hay dos.
Palabras susurrantes, y gemidos inquietantes, brotaban de sus apasionadas almas. Quizás en otro momento de calma, a ellos les hubiera parecido demasiada rápida su entrega... pero, para un amor grande, el tiempo, es viento que se va, y hay que respirarlo, antes de quedarse, sin aliento.
Ya su piel estaba quemante... ante esa pasión, desbordante, que llegaba empujada por el frenesí.
Sus prendas de vestir, dejaron de envolver sus cuerpos, y ya desnudos, se entregaron en una profunda, y frenética pasión... ¡si!... de aquella pasión, que llegando, al infinito, toca el cenit.
Ella no había podido resistirse, a la desfrenada pasión, que en ese momento la envolvía, y en una amorosa demostración, se entregó a su amado, llena de amor, plena de fervor... y de palpitante pasión.
Cuando la calma fue llegando, poco a poco, a sus agitados corazones, Flor Elena, fijando la mirada en él, con cierto estremecimiento exclamó:
-Peter amor mío, no sé que decir... es que todo ha pasado tan rápido; no sé... no sé que dirás de mi, tal vez... creas...
-¡Calla!, amor...lo único que pienso, es que ahora te amo, más que nunca. ¡Gracias por hacerme feliz!-
-Oh Peter la verdad, es que te amo. Yo no quería que esto pase así, tan rápido. Dime... que ahora, estaremos más unidos que nunca. Peter nunca me vayas a dejar sola, no quiero, que te burles de mí...-
-No...no vuelvas a decir eso, Flor Elena, y dame más amor, cada día, ámame más, y más-
Al decir esto, Peter (Piter) la volvió a abrazar con desbordante pasión, para luego besarla con enorme delirio. Ella correspondió a las quemantes caricias de su amado, dejándose envolver entre sus brazos, y juntos nuevamente, gozaron de otra entrega.... de esa entrega sin límites, que se hace sólo, cuando existe, un amor verdadero.
Esa noche, los amantes, se perdieron por los sinuosos y místicos caminos, del amor. Se perdieron en su viento, y también en su tiempo ¡el mundo era sólo, para ellos dos!
Sin darse cuenta... quizá algo fatigados, por las quemantes entregas, se quedaron dormidos. Así, muy abrazados, y muy juntitos, los sorprendió el nuevo día.
Flor Elena, al darse cuenta, que esa noche no había vuelto a su casa, se incorporó rápidamente, algo preocupada.
-Peter... Peter... despierta mi amor, tenemos que marcharnos ya-
-Mmmhhh, hola... ¡buen día preciosa!-
-Peter... tenemos que marcharnos ya... no sé que me irá a decir mi tía. ¿Te das cuenta? Nos hemos quedado aquí, toda la noche-
-¡Uy! es cierto, vamos rápido, entonces-
-Vamos amor, ojalá mi tía todavía no se levante, pues no quiero que se de cuenta de mi ausencia
Peter con notable rapidez, se acomodó en el volante, para llevarla de prisa a su casa.
Los dos, acordaron despedirse, en la esquina. Hacían esto por prudencia, sin embargo, pase lo que pase; quedaron en salir nuevamente, en la noche; del siguiente día.

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Esa tarde, Flor Elena, se encontraba en su habitación, recordando con profundo embeleso, los momentos de la noche anterior.
Fue en ese preciso momento, que entró Isabel, su prima. Ella, con la espléndida coquetería que la caracterizaba, se sentó, al borde de la cama, luego, con efusividad, y alegría, le preguntó.
-¡Flor Elena!... yo sé que tienes muchas cosas que contarme. No te hagas la difícil, y cuéntame todo ¿qué pasó? acaso ya...
-calma prima, calma. Si te voy a contar todo, pero ten calma- dijo mientras se sentaba en la cama-
Una sonrisa de alegría y complacencia, asomó en su terso rostro, al recordar los momentos vividos la anterior noche, al lado de Peter (Piter).
-¡Lo amooooo!.. -Exclamó con euforia, mientras Isabel, algo asombrada, la miraba, atentamente-.
-Ya lo presentía, se nota en ti, y en la sonrisa, que te acompaña esta mañana. -respondió Isabel-
-¡Ay prima! creo por fin, he conocido al amor de mi vida. Peter es un hombre maravilloso, no quisiera separarme nunca de él.... a su lado el tiempo se acorta, y la felicidad llega para embriagarme-
-Te lo vuelvo a decir prima... ¡no quisiera nunca, separarme de su lado!
Al ver la felicidad de su querida prima, y los momentos de dicha que estaba viviendo, a Isabel se le ensombreció un poco la mañana.
Pues el otro motivo de su visita, era comunicarle a su prima, que allá, en su lejana tierra, su familia estaba necesitando de ella...
Isabel no atinaba en su decisión, o, se lo decía a Flor Elena, acabando así, con su felicidad, o no le decía nada,, y ella seguiría feliz, al lado de Peter.
Después de mirarla un largo rato, y pensarlo, mientras, paralelamente con sosiego, escuchaba las emocionadas palabras, de su prima... decidió lo primero.
-Flor Elena, me siento muy feliz, al saber que por fin, el amor está a tu lado, ¡oye no lo puedes dejar escapar! -le habló con disimulada calma, mientras se preparaba, para darle la mala noticia-
-Nooo, esta vez no prima...no lo voy a soltar. Voy a tener a mi amado, por siempre conmigo. Ven prima, y dame un abrazo.-
Las dos se abrazaron fraternalmente, y a Isabel se le hacia cada vez más difícil, decirle el duro mensaje. Por eso, decidió hacerlo... ¡Ya!
-Sabes Flor Elena, tengo que decirte algo. Mira... anoche cuando saliste con Peter, tuviste una llamada, de tu hermanita menor.
Dijo, que en la casa donde trabaja tu mamá, ha ocurrido un crimen, y que injustamente la culpan, de ese asesinato... Ella, ahora está detenida, y como van a comenzar, un juicio en su contra, probablemente vaya a la cárcel.
Entonces, es muy necesario, que urgentemente, viajes para allá, para que las ayudes, y te hagas cargo de todo-
-¡¡¡¿Queeé?!!! Exclamó confundida, Flor Elena.
-No es posible ¿por qué, por qué, Dios Padre, Todopoderoso? ¿Por qué ahora? ¡No puede ser!
-soslayó... mientras, lágrimas de gran impotencia, asomaban, por sus pupilas-
-Lo siento primita, pero creo, que debes viajar, al lado de tu familia. Tú eres la hermana mayor, y debes velar por ellas-
-Pero... Isabel, ¿y Peter....? -
-Él comprenderá... y si en verdad te ama, te esperará... o, finalmente, te buscará.-
-Ay prima, es que acaso, ¿nunca podré ser feliz?
-dijo sollozante, mientras abrazaba a su prima, para llorar amargamente, en sus hombros.-
Fueron varios minutos, los que Flor Elena, lloró. Cuando estuvo más calmada, volvió a sentarse al borde de la cama mientras tácitamente, recordaba los sufrimientos, que junto a su mamá, y a su hermanita, había pasado. Ahora ellas estaban solas, y en problemas. Fue en ese momento, que decidió ir, a buscarlas.
Esa noche a las 7:30, según lo acordado, Peter, llegó puntual, a buscarla. Flor Elena ya lo esperaba con ansiedad. Sin embargo, no sabia lo que sentía, ese momento ¿acaso sentía tristeza... o, alegría?
Abordaron el automóvil, y luego de abrazarse y besarse con anhelo, él buscó un lugar discreto, para estacionase, en las afueras de la ciudad.
-Mi amor, que ansiedad sentía, al ver que la noche no llegaba rápido, para poder verte.-
-Gracias por todo cielo, yo también vivo lo mismo
-le dijo, sin poder disimular, la tristeza, que en ese momento la oprimía-
Peter, al darse cuenta, preocupado le preguntó.
-¿Qué pasa Flor Elena? Te noto diferente, como lejana, es que acaso... ¿ya no me amas?... ¿qué sucede, amor?-
-Peter, detén el carro, un momento por favor-
Algo Intrigado, detuvo el auto, en un lugar muy apacible. Entonces, Flor Elena bajó, y, con paso lento, llegó hasta un árbol. Luego, de apoyarse en su enorme tronco, rompió en sollozos.
Lleno de asombro, Peter (piter) llegó a su lado, para abrazarla con cierto fervor, dispuesto a ayudarla, en aquel momento difícil, que pasaba.
-Flor Elena ¿qué pasa tesoro? cuéntamelo amor, tú sabes que sea lo que sea, estoy dispuesto a escucharte, ayudarte, y comprenderte.-le dijo, mas Flor Elena siguió sollozando en su hombro. No fue, sino después de casi cinco minutos, que ella, ya un poco calmada, alzó el rostro, y mirándolo; le dijo temblorosa.
-Peter, ¡amor! voy a dejar de verte un tiempo-
- ¡¡¿cómooo?!! Pero ¿por qué? acaso......-
-No cielo, no confundas las cosas, deja que te cuente. Pero antes, debes saber, que tú eres mi único amor, y que yo te amaré, toda mi vida-
Se hizo un silencio de segundos, que para Peter fueron horas. Cuando ella habló, él la miraba con ansiedad
-Mira... he recibido una llamada de mi casa, mi mamá esta en problemas, y me necesitan allá.
Tú ya sabes, que ellas sólo me tienen a mí, es por eso, que tengo que viajar, para allá.-
-Pero yo también te necesito - dijo él -
-Lo sé mi cielo, pero sólo será poco tiempo, luego estaremos eternamente juntos, quiero que me comprendas-
Peter avanzó un metro adelante, y ella lo siguió, con la mirada.
Flor Elena, temía que no la entendiera, entonces ella sufriría, hondamente. Sin embargo, después, de unos momentos de meditación, Peter le dijo.
-ven acércate, Flor Elena, dame tus manos y abrázame amor... debes saber que te comprendo. Ve a defender, a tu mamá, y quédate el tiempo que sea necesario. Pero, luego, regresa, pues yo también te necesito, quiero amarte toda mi vida-
Fue en ese momento, que la joven, se sintió tranquila, iría a ver su familia, mientras él, la estaría esperando.
Un fuerte abrazo, y un gran beso, selló aquel idílico momento para los eternos enamorados Sus miradas y sus bocas, se buscaron con ansiedad, encendiendo nuevamente, el fuego de su pasión.
Quizás aquella fue, la más profunda, de sus entregas. Ellos se entregaron en aquel apacible bosque, no sólo en cuerpo... si no también en alma
El fuego de la pasión, pareció fundir sus íntimos sentimientos, marcando con un tatuaje imborrable para siempre... sus enamoradas almas.
Quizá del paroxismo tocaron el cenit, o, quizá, del amor... llegaron a su olimpo endiosado. Mas aquel momento inolvidable, viviría para siempre, dentro de los dos... muy dentro de sus almas.
Cuando al fin decidieron volver, la radiante luna, parecía iluminarles, el camino de regreso. Peter conducía con lentitud, y ella permaneció, todo el tiempo abrazada de él.
Aquella despedida, estuvo llena de promesas y lágrimas. Sólo el consuelo, de una separación momentánea, hacia más fuerte, a aquellas almas enamoradas.
Al abrazarla, y besarla por última vez, Peter tuvo un mal presentimiento, como si fuera a perderla.
-sólo es un presentimiento- se dijo- Mientras ella al bajar del auto, le dio un largo beso, como una despedida anunciada, que prometía así, ser sólo momentánea, sin imaginar, que la crueldad del azar, a veces envuelve con su negro manto, a quienes, una vez, unió. Se despidieron así, entre la sinfonía de sus jóvenes corazones, palpitantes, e inquietantes, guardando sus sueños, e ilusiones, mientras su inolvidable amor, les acarició, la piel.

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Al día siguiente, Flor Elena, ya se alistaba para emprender el largo viaje, y junto a su entrañable prima, terminaron de alistar su equipaje.
Bastante conmovida, se despidió de su buena tía, agradeciéndole mucho, por la estadía en su casa.
-Ven hijita a visitarme cuando quieras, y no te olvides de saludarme a tu mamá- dijo la señora-
-Si tía, y gracias por todo, me voy, pero pronto volveré... ¡muchas gracias por todo tía! -dijo al despedirse-
Al salir, las primas abordaron un taxi, con rumbo a
la agencia. Una vez allí, Flor Elena le encargó a Isabel, el cuidado de Peter, ella sonriente le dijo que lo estaría vigilando. Las primas, se abrazaron, efusivamente, despidiéndose, con un gran cariño, como señal de su enorme amistad. Luego, el ómnibus comenzó, el largo viaje.
Ya instalada en su asiento, Flor Elena, trataba de dormir, para no pensar. Así, el viaje tal vez, lo sentiría más breve.
Fueron 32 horas, de un cansado viaje. Al llegar a su destino, con rapidez recogió su equipaje, luego de buscar un taxi... enrumbó, hacia su casa.
Muy sentida fue la emoción, que sintió, al volver a mirar las calles de su ciudad, de su Pucallpa natal.
Nunca olvidaría, todas las cosas que allí vivió, y el calor de aquel barrio, que la vio nacer, y crecer... ¡ahora, ella estaba, nuevamente allí! Por eso, cuando el taxi se detuvo frente al portal de su casa, se conmovió tanto, al mirar su entrañable hogar. Al pagar el servicio, bajó del automóvil, y en ese momento, vio a su hermanita menor, que corriendo, llegaba a su encuentro.
-Flor Elena... Flor Elena, hermanita por fin has llegado-
-Pierina hermana, ¡oye! pero si has crecido un montón, así no fue como te dejé... ya eres, casi una mujer-
-Sí... pero te extrañe mucho Flor Elena, bien sabes que contando con mamá, sólo somos nosotras tres, y no contamos con nadie más. Flor Elena te lo ruego, ya no me abandones otra vez-
Al borde de las lágrimas Flor Elena, volvió a abrazar con fuerza a su hermana, mientras besaba su frente.
-Siempre estaremos juntas, eso te lo prometo hermanita -le dijo, fraternal, mientras avanzaban, hacia el interior de la casa.-
Una vez dentro preguntó con ansiedad a Pierina.
-¿Dime, qué es lo que ha sucedido? ¿Por qué mamá está en ese problema? Me dijeron, que la están involucrando, en un crimen-
-¡Sí...-contestó Pierina- lo que pasa, es que en la casa, donde mamá trabajaba, como ama de llaves, encontraron muerta a la cocinera, y como mamá, por su trabajo, tenia bastante roce con ella, y anteriormente habían discutido, por asuntos de trabajo, la policía la detuvo, porque dicen, que es la principal sospechosa. Pero mamá dice que es inocente, pues ella, no tenía motivos; para asesinarla-
-Pero... ese no es motivo suficiente, para detenerla y culparla...-
-Lo sé hermanita, pero lo que no sabes, es que entre las cosas de mamá, encontraron el arma homicida... mamá dice, que alguien la puso ahí, para que ella, apareciera como culpable.
Además cuando ella encontró el arma, la tomó en sus manos, dejando, allí sus huellas-
-Todo esto, hace difícil, probar su inocencia, pero yo sé que ella es inocente... ¡dímelo! es inocente ¿verdad hermanita?-
-Si... nosotras sabemos que mamá, no es capaz de hacerle daño a nadie, ¡cálmate! ahora lo que tenemos que hacer, es buscar ayuda. Tengo un buen amigo, que es abogado, le pediré ayuda, yo sé que él, no me la va a negar-
-Pero dime -volvió a preguntar - y la familia donde trabajaba mamá... ¿por qué no la han ayudado?-
-No lo sé... pero la han abandonado, mas parece que ellos quisieran, que se quede en la cárcel.
-Mmuhh... eso me parece sospechoso, tenemos que actuar enseguida, mañana mismo comenzaré su defensa, ahora nos ocuparemos de arreglar bien la casa, que mañana iremos a verla-
Al terminar de decir esto, se apresuraron en arreglar todo el ambiente. Terminaron al caer la noche, luego, al refugiarse en sus lechos, las dos conciliaron el sueño.
Al siguiente día, luego de desayunar, las dos hermanas salieron apresuradas rumbo a la oficina del abogado... el cual que era amigo de Flor Elena.
-¡Hola Daniel Octavio! - dijo efusiva al llegar a la oficina-
-Flor Elena... amiga, ¡pero qué milagro es este!... Hace mucho tiempo. no te veía. -dijo el abogado mientras la saludaba con un beso en la mejilla, y estrechaba sus manos- Pero siéntate por favor... por fin te acordaste que existo... dime...
¿Por qué me has tenido olvidado tanto tiempo?-
-No... Daniel Octavio... lo que pasa, es que he estado de viaje, por eso, no he venido a visitarte, sabes que te estimo mucho, eres un gran amigo-
-Si pues... sólo tu gran amigo - dijo con escondida resignación- sin embargo, tú sabes que cuentas conmigo, para lo que necesites...-
-Y mira que te necesito -sonrió interrumpiéndolo- quizás me digas, que sólo te visito, cuando estoy en problemas... bueno... aceptaré tus reproches, pero que no sean muchos ¡ah!-
Luego, el abogado exhibió una franca sonrisa, entonces acercándose más, le pidió amablemente que le contara, el motivo de su visita.
Al narrarle, con detalle los hechos, Flor Elena no pudo ocultar un gesto de tristeza. Daniel Octavio, la escuchaba con mucha atención, y ella continuó contándole, el delicado problema, en el cual estaba involucrada su madre.
Cuando terminó de contar lo sucedido el abogado se puso de pie, y luego de dar algunos pasos exclamó, determinante.
-Mmmhhhh, está algo difícil... ¿sabes? pues lo que complica a tu mamá, son las huellas que dejó en el arma homicida. Ella, nunca debió cogerla, así no hubiera dejado sus huellas allí, y de esa manera tendríamos mas opción a su defensa -hizo una pequeña pausa para agregar- me parece que alguien quiere culparla de asesinato.-
-Ahora... ¡mira! vamos a hacer lo siguiente -volvió a decir- mientras yo inicio los tramites legales, y judiciales de defensa, tú tienes que tratar, de buscar alguna prueba, que demuestre, lo que sospechamos. Pues con una prueba así, tu mamá saldría en libertad inmediatamente-
-¿Y si no encuentro esa prueba? ¿Cuánto tiempo estará mi mamá en la cárcel?-
-Bueno tú sabes, que pueden ser muchos meses, hasta demostrar, que ella es inocente. Pero si no podemos demostrarlo, tú sabes que tal vez estará, muchos años, en la cárcel-
Al oír esto, la joven ocultó su terso rostro, entre sus manos...
-No te pongas así Flor Elena, haremos todo lo que podamos para ayudar a tu mamá... además, tú sabes, que yo también la estimo mucho. Creó que es inocente, y mira... ella, les hace mucha falta a ustedes, sobre todo a tu hermanita, tengamos fe, que todo va a salir bien.- aseveró él-
-Ahora ve, y comienza a buscar las pruebas que necesitamos, que yo inmediatamente, haré lo que me corresponde, no debemos perder tiempo-
Luego los dos amigos se despidieron, cada uno dispuesto a cumplir su misión. Estaban dispuestos a ganarle al tiempo, pues cada día que pasaba. Importaba mucho, para lograr la tan ansiada inocencia de la señora.

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Ya habían transcurrido tres meses, desde aquel día, cuando Flor Elena, fue a solicitar los servicios de Daniel Octavio.
La preocupación por ver a su madre libre, era tanta... que todo este tiempo, había dejado de pensar en Peter (píter) su gran amor... de pronto, fue invadida por los recuerdos y la melancolía, que llegaron para recordarle, los momentos que vivieron juntos. Como era posible, que todo este tiempo, no se hubiera acordado de él, ni ella misma lo podía creer.
-Tengo que llamarlo, inmediatamente. -pensó- buscaré el número telefónico, de mi prima... ¡sí lo haré ahora!-
Flor Elena, comenzó a buscar la agenda, donde tenia sus anotaciones, pero no podía encontrarla. Eran tantas las cosas que había movido, en busca de pruebas, que todo se le había confundido, y perdido.
-Y, ahora ¿qué hago?- se preguntó.-mejor seguiré buscando-
Con ansiedad buscaba, por todos los rincones de su casa sin encontrar la ansiada agenda. Cuando de pronto, fijó la mirada en el almanaque, que estaba en su habitación, y al verificar la fecha, sufrió un gran sobresalto.
-¡¡Ooohhh Dios Padre, santísimo!!...¿pero, cómo no me había dado cuenta? ahora estamos 28 de fecha, y mi menstruación la tengo, los primeros días del mes... ¿acaso...? ¡oh no!...
¡Dios Padre, todopoderoso!...no puede ser
-exclamó dejándose caer abatida, al borde de su cama-... ¿será posible?...-
La duda se apoderó de su cándida alma ¿acaso estaba esperando un hijo de Peter? de ser así... ¿qué diría él al saberlo?
Pero más difícil se le hacía todo... debido a la agobiante situación, que ahora estaba viviendo. Tenía a su madre presa, y su gran amor, se encontraba muy lejos, de ella. Sin embargo... era de esas mujeres, de carácter férreo y luchador...y afrontaría la situación, cualquiera que esta fuese.
Además se dijo, ellas eran tan poca familia, que uno más, seria bienvenido.
-Bueno -se dijo- quizá el otro mes, me venga mi regla, tal vez estoy preocupada en vano. Ahora sólo pensaré, en la libertad de mamá-
Al recordar esto, siguió buscando con ansiedad, alguna prueba, con que demostrar, la inocencia de su madre.
Así, los días parecían transcurrir lentamente, sin embargo, para Flor Elena, el tiempo no contaba.
Ella, no se daba cuenta del paso del tiempo, pues sólo quería encontrar pruebas, que ayudasen a demostrar, la inocencia de su madre.
Había concurrido, varias veces, a la fastuosa mansión, donde había trabajado su mamá, pues, allí, había ocurrido el crimen sin lograr ingresar en esta. Ya no tenía dudas, se daba cuenta, que algo ocultaban en ese lugar. Tenia el presentimiento que el verdadero culpable se escondía allí.
Sin embargo, la joven estaba decidida a ingresar como sea. Fue por eso, que aquel día, esperó a Julián el mayordomo. Aquel era su día libre, y ella quería ganarse la amistad, de aquel hombre.
A prudente distancia, miraba el enorme portón de salida, él tendría que salir, en cualquier momento.
Estuvo esperando casi veinte minutos, en eso, lo vio salir. Rápidamente se paró de la banca donde estaba esperando, y decidida, se acercó al hombre, que quizá, la ayudaría en su búsqueda.
Dueña de una gran belleza exótica, matizada con rasgos orientales, orlados, por una larga, y blonda cabellera negra que la hacían irresistible, la joven, fingió tropezar con el improvisado galán.
-¡Oh...disculpe señorita! disculpe -dijo perturbado el mayordomo al tropezar con la bella-
-No... no... Discúlpeme usted joven, la culpa es mía. Lo que pasa, es que venia distraída, y no me di cuenta por donde caminaba-
El mayordomo, al contemplar la belleza de la chica, quedó embelezado, y tal vez, fue por eso, que ofreciéndole, nuevas disculpas, le dijo.
-Si pues, en verdad, la veo muy perturbada, como si algo muy profundo, la preocupara..., ¡cómo pudiera ayudarla! -dijo, con poses de galán- una chica linda, debería iluminar el mundo, con su sonrisa, y no saber de tristezas y preocupaciones. Los caballeros, no debemos permitir eso-
-Flor Elena, al escuchar esto, se dio cuenta, que el primer paso lo había ganado, fue por eso, que fingiendo cansancio, quiso sentarse en la banca, que anteriormente había ocupado.
-Pero señorita... usted se nota cansada ¿Por qué no me permite invitarle algo de beber?
Aquí cerca, hay una fuente de soda, Allí podría descansar, y bueno, tal vez, podríamos conversar, conocernos mejor. No sé...... ¡acepte por favor!
-pidió con voz trémula Julián.-
-Mmmhhhh... bueno... es que no sé, pues recién le conozco, y estaría mal...
-No... no... por favor... ya veras que soy buena persona, además, todos los días no conozco, a una chica tan linda-
La hermosa, hizo una pensada pausa, y luego de mirar los ojos ansiosos de Julián, dijo fingiendo perturbación.
- Bueno... está bien.-... vamos-
Ya cómodamente sentados, en aquel elegante lugar, y después de ordenar lo deseado, Julián comenzó la conversación.
-¿y cuál es el nombre, de mi bella acompañante? - preguntó mientras la miraba fijamente-
-soy Flor Elena....
-¡Flor Elena!... ese, es el nombre mi madre... mira que coincidencia, ¿verdad? ¿Pero cuéntame, porqué te encuentras tan preocupada? -
-Mira... lo que pasa, es que no soy de acá, y tú sabes, tengo que encontrar trabajo, para poder sobrevivir. Está algo difícil. ¿y tú?... dime ¿dónde trabajas?- preguntó fingiendo inocencia-
-Yo, ¡ah, sí! mira, yo trabajo como mayordomo, en la mansión de una familia rica, pero soy nuevo allí, pues sólo tengo cuatro años de servicio. Lo que pasa es que estoy reemplazando a mi padre, que toda su vida, trabajó para esa familia-
-Y ¿dime, cuál es tu nombre? Hasta ahora, no me lo has dicho-
-¡Ah sí! ¡discúlpame! mi nombre es Julián. Desde ahora, soy otro de tus admiradores -contestó sonriente-
-Y dime Julián... ¿es cierto qué en esas mansiones enormes, donde viven esas familias adineradas, suceden cosas extrañas?
Aquella, para Flor Elena, era la pregunta clave, pues de esa manera, lograría al fin ingresar en la conversación, que a ella le interesaba.
-Bueno mira... tú sabes, que a veces se exagera,
y otras veces es verdad. Por ejemplo, en la mansión donde trabajo, no sucede nada extraño... sólo que...
-¿Sólo qué?- Preguntó con ansiedad. Dímelo, ¿o, no... somos amigos?
-Sí claro... -Julián hizo una pausa, como pensando si hacia bien, al contar eso-
-Bueno pero, no creas, que es algo de ultratumba, o cosas, como esas... no es nada de eso-
-Vamos cuéntame, me gusta oír esas historias, parecen películas, o novelas -sugirió inquieta-
-Bueno, te contaré pues... lo que pasa, es que parece que alguien descubrió, que la señora Margaret,, la dueña de la mansión, engañaba a su esposo con otro hombre. Tú sabes... yo me di cuenta de eso, pero mejor me mantuve alejado de aquello, porque, no quería tener problemas.
Lo que pasa, es que una madrugada, cuando el señor no se encontraba en casa, la señora, durmió con su amante ¡allí mismo!... y alguien, de los que allí trabajamos, los descubrió, ellos por supuesto no supieron quien era.
-Todo este tiempo, la señora Margaret había pasado inquieta, tratando de descubrir quien era esa persona, estaba muy preocupada, y nerviosa.
Ella trataba, de preguntarnos, disimuladamente, para descubrir a esa persona. Pero lo más extraño, te cuento, es que después, de unos meses, apareció muerta, la cocinera.
Es muy extraño, porque era una señora amable, y tranquila... yo creó, te cuento, que fue la señora Margaret, quien la mandó, a asesinar, pensando que ella, la delataría algún día con su esposo, descubriendo así su engaño-
-¿Muerta la cocinera? nerviosa la joven preguntó con ansiedad-
-Sí apareció muerta en su habitación. Pero, aquí pasó algo injusto que me da rabia. Mira... no sé como...pero el arma homicida, apareció entre las pertenencias del ama de llaves, una señora muy buena, que es incapaz de hacerle daño a nadie-
Elena tragó saliva, y dio un suspiro, antes de seguir escuchando.
-Mira, yo creo que todo esto, ya había sido tramado, para echarle la culpa, a esa buena señora, que ahora injustamente está en la cárcel-
-Pero... ¿tú crees, qué el ama de llaves, es inocente?
-Estoy seguro, y te juro, que si encuentro alguna prueba de su inocencia, la utilizaré para sacarla de la cárcel-
-Mmmhhhh. de verdad, que esa, es una historia interesante -agregó, ella, fingiendo una calma, que no sentía-
-Ya, ves, te dije que no era nada especial, pero ahora, cuéntame de ti-
La joven, tratando de no perder postura, comenzó a contarle cosas de su vida, sin decirle que el ama de llaves, era su mamá. Así pasaron cerca de dos horas,, hasta que Flor Elena, quiso despedirse de Julián.
-Bueno Julián, ya hemos conversado bastante, eres una buena persona, y ten por seguro, que ya eres mi amigo, y te buscaré, cuando te necesite... ¿está bien?-
-Pero claro... ya sabes donde vivo, y cual es mi día libre. Por favor, ven a verme que te voy a estar esperando- le dijo esto como un ruego-
-Lo haré amigo pero ya tengo que irme. En la casa de mi tía, donde vivo, son muy estrictos, y tengo que llegar temprano-
Después, de eso, se despidieron con un beso en la mejilla, y un apretón de manos.
Flor Elena, ya estaba llegando a su habitación, cuando de pronto, sin saber porque, sintió un mareo, y gran sensación de nauseas. Turbada, por aquel inesperado mareo, se sentó al borde de su cama. Esperó un buen rato, luego, ya algo repuesta, se paró con preocupación. Se puso a meditar, y a meditar, entonces, se dio cuenta, de lo que le estaba, sucediendo.
¡Estaba esperando un hijo de Peter!... Claro ya habían pasado cinco meses, desde aquel día, cuando lo presintió. Pero tan ocupada había estado, con el problema de su madre, que no se había percatado de nada... hasta ese momento.
Comenzó a caminar dentro de su habitación, muy pensativa, luego acercó su mano amorosamente, a su vientre, y desde ya, comenzó a amar al hijo, que pronto, formaría; parte de su vida. Al acercarse a la cómoda, se miró en el gran espejo. Su barriga, sin darse cuenta, había crecido, dando vida a un nuevo ser.
Flor Elena, empezó de nuevo, a buscar el número telefónico. Tenia que llamar a su prima, para que ella, le comunique todo a Peter.. Ya había revuelto casi toda la cómoda, y cuando, ya se daba por vencida, fue que en el fondo de aquel cajón; vio la tan ansiada agenda.
Flor Elena, corrió presurosa hacia la sala, en busca del teléfono, quería llamar rápido, para hablar con Peter. Marcó ansiosamente el número telefónico... luego de esperar unos segundos, su prima Isabel contestó.
-Alo...-
-alo...alo Isabel... te habla Flor Elena-
-Hola primita ¿cómo estas?... pero ¿por qué, no habías llamado antes, cómo está tu mamá? -
-Disculpa prima, pero es que estoy ocupadísima con lo de mamá. Ella aún, está en problemas, ahora está en la cárcel, pero sabes, es inocente, y voy a probarlo, ten por seguro que ella saldrá libre-
- Ojalá... y lo consigas primita-
- Así será... pero dime ¿y Peter?-
-¡Oye! oye, ingrata, pero recién te acuerdas de él. Sin embargo, él venia, casi todos los días, a preguntar por ti...-
-¿Pero...por qué dices que venia, acaso ya no va? Tal vez, ya me olvidó... ¿o, tiene otra?
-Oye, prima bien que te lo mereces, pero ¿sabes? ese hombre, te ama. Lo que pasa, es que ha viajado. Antes, vino a despedirse de mí, y me dijo que si hablaba contigo, te dijera que siempre te iba a amar, aunque tú, no le hayas amado.
Me contó, que tiene en mente, realizar allá; dos proyectos importantes en su vida, y por eso debía viajar a la capital, y no sabía cuando regresaría...-
Flor Elena quedó perpleja, al escuchar esto, ¿por qué el destino, era cruel con ella?
-Pero y tú ¿todavía lo amas? - Preguntó inquieta Isabel -
-¡Lo amo prima!, y no sabes cuánto, me duele, no saber donde ahora está, ahora si, voy a llamarte mas seguido, para saber de él, y contarte como van las cosas, por aquí-
-Muy bien. No te olvides de nosotras, pues aquí te extrañamos mucho, cuídate prima, y saluda a tu hermanita, y a tu mamá-
-Gracias... Isabel, ¡lo haré!... chau prima-
Al colgar el teléfono, se dejó caer abrumada en el sillón. El destino la dejaba sola, otra vez, para que ella enfrente, todo lo que vendría.
-¿Y esos dos proyectos?.. Se preguntaba, ¿qué serían? ¿ y por qué eran tan importantes para él?
Eran tantas sus preguntas, que se sintió perdida, en un gran laberinto, ya muy cansada, se retiró a su habitación, y después de mucho revolotear, en la cama, logró conciliar el sueño.
Aquella noche, quizá, debido a la tensión del día, tuvo un sueño inquietador, y muy preocupante.
En su sueño, vio, como su hijo al nacer, se le perdía por un camino oscuro, rodeado por aguas turbias, y que ella muy desconsolada, lo buscaba, sin encontrarlo.
Al despertar, se sintió muy nerviosa, y hasta el anochecer, seguía intrigada; por aquel sueño.
-Tal vez sea, porque no puede darle la noticia a Peter -se decía- y todavía no se hasta cuándo, él conocerá a su hijo, tal vez sea eso.
Al pensar eso se calmó, y se dispuso a seguir, con el trajín cotidiano.

Con el pasar de los días, Flor Elena veía como su vientre iba creciendo. Ahora, si estaba segura, que esperaba un hijo. Muchas veces, volvió a llamar a su prima, para preguntarle, si Peter había regresado, pero siempre; obtuvo la misma respuesta.
Por otro lado... ella había vuelto, a conversar con Julián, el mayordomo, tratando de conseguir la prueba qué buscaba, pero todo resultaba inútil.
Sin embargo, Daniel Octavio, su abogado, seguía con mucho esmero y ahínco, la defensa legal de su mamá. Hubieron días en que Flor Elena, llegó a sentirse, muy agobiada y desesperada, al darse cuenta que todo lo que hacia, parecía en vano.
Por momentos, quería marcharse lejos, a algún lugar para descansar, en la más completa calma, y ahí alumbrar, a su hijo. Era tanta su tensión, que en algún momento, sintió mareos. Fue por eso, que al darse cuenta, de esto, decidió tomar las cosas con más calma, para no hacerle daño, al pequeño, que pronto; traería al mundo.
Le daría cara, a todos los problemas... con la fuerza y tenacidad, que se necesitaba, pero con la mesura necesaria, para llevar una vida tranquila.
Ya habían pasado, seis meses de su gestación, y Flor Elena, ya no quería ocultarlo. Fue por eso, que se lo contó, no sólo a su hermanita Pierina, sino, a todos sus amigos, y familiares. La llegada de su hijo, era su motivo de orgullo, y esperanza. No le importaba en ese momento, que Peter no estuviera a su lado, pues sabía que eso, era motivo del aciago destino, pero que tal vez, pronto estarían todos juntos.
Fue por esto justamente, que ella, ya no trajinaba como antes, sin embargo, contaba con el apoyo de su hermanita Pierina, y de Daniel Octavio, que seguía con esmero, el juicio de su mamá.
Cuando llegaron, los nueve meses de gestación, ella salía poco de su casa. Sabía que en cualquier momento, llegaría el parto. Le había pedido, a una tía lejana, que venga a su casa, para que la ayude, en esos momentos difíciles pero ésta, misteriosamente no había llegado, sin embargo, la seguía esperando... y su hermanita Pierina, estaba siempre con ella.
Y, fue, aquella mañana, del diecinueve de junio, que la joven primeriza, sintió los agudos dolores del parto. Algo asustada, llamó a Pierina, para que aliste todo, y luego la lleve al hospital.
Mientas Pierina, arreglaba lo necesario, para llevarla al hospital, los dolores se hacían cada vez, más fuertes, anunciando así, la pronta llegada, de su hijo. Apoyada en su hermana, subió al taxi, que las llevaría al nosocomio. Al entrar al hospital, Flor Elena, ya sentía, la inmensidad; de sus dolores.
Sintió nublarse su vista, y su razón algo perdida, fue por eso, que al ser conducida, a la sala de partos...ella, no se dio cuenta, de la mirada adusta y cruel, de aquella enfermera, que juntamente, con el doctor de turno, la atendería en su parto.
En aquella sala de partos, también estaban atendiendo, a dos mujeres más. Todas serían atendidas por dos doctores, y tres enfermeras. Sin embargo aquella enfermera, la de mirada adusta y cruel... tenía el pensamiento fijo, en Flor Elena.

¿Acaso seria, la lozana belleza de la joven, que presagiaba el feliz alumbramiento de una criatura, sana y hermosa?... O tal vez, porque ya se había dado cuenta, que estaba sola...y sin protección alguna... ¿cuál, serían; las oscuras intenciones, de aquella misteriosa mujer?
Los agudos gritos, de dolor y sufrimiento, de aquellas mujeres, se escuchaban lastimosos, por aquella sala de partos. Los doctores y enfermeras, hacían su trabajo, lo mas humano posible.
Transcurrido el tiempo, y a casi hora y media de lucha... y, casi en simultaneo, como si estuviesen de acuerdo, las mujeres alumbraron, a sus hijos.
El llanto, de los recién nacidos, inundó aquel solemne momento. Sin embargo, para Flor Elena, el esfuerzo había sido... demasiado.
Fue por eso, que al terminar el parto, sintió la llegada de un desmayo. Sin embargo, antes que esto ocurriera, ella vio al doctor, que enseñándole a su hijo, le dijo...
-Felicidades...es un hermoso varoncito, está sano y salvo... ¡mira! tiene cuatro lunares en su hombro, seguro... ¡igualito, que su padre-
Fue, en aquel preciso momento, que haciendo un supremo esfuerzo, ella quiso levantarse, para acariciar los cuatro lunares de su recién nacido, y fue entonces, que sufrió el desmayo. Ya no supo más de ella, hasta que despertó. Entonces, pudo ver, nuevamente, a la enfermera de rostro cruel, y adusto, que la miraba fijamente. Aún adolorida, algo intrigada, le preguntó a la misteriosa mujer.
-¿Qué pasa señora... qué sucede...? parece que usted. quisiera decirme algo-
La mujer de aspecto cruel, y endurecido, le contestó; con altanera indiferencia.
-Seguro que eres primeriza... ¡pues tienes qué aprender a parir! eres una inútil...como es posible que hayas permitido, ¡qué tu hijo naciera muerto!-
-¿¿Cóomoo?? ¡no!... no, no puede ser, si yo lo he visto... -
-¿Ver? ¿Cómo vas a ver?... mira hijita... tú no puedes ver nada... pues en pleno parto, te has desmayado, y por eso, tu hijo murió ahogado, ¡eres una mala madre! - Le gritó- no sirves para nada-
¡Toma!...aquí esta la ficha de nacimiento de tu hijo. Avísales a tus familiares, para que lo retiren de la morgue, y le den sepultura. En cuanto a ti... ya mañana mismo puedes irte, si quieres -aseveró cruelmente-
Al decir esto con tono muy iracundo... la inhumana mujer, salió del lugar, cerrando violentamente la puerta, dejando sola a Flor Elena, muy sumida, en el más doloroso, y amargo llanto.
Luego de llorar amargamente, por un espacio indeterminado, ella, tocó el timbre de emergencia, para llamar; a otra enfermera.
Cuando ésta llegó, le pidió que le avisara a su hermanita, que estaba afuera, pues quería verla. Cuando Pierina entró, se alarmó tremendamente, al ver a su hermana llorosa, y con signos de dolor.
-Hermanita ¿qué sucede?-
-Pierina... ¡escucha!... tienes que ir por Daniel Octavio, mi amigo el abogado. Dile que venga, que lo necesito con urgencia -aseveró mientras de sus ojos caían lagrimas- que haga lo necesario, para que mañana nos podamos ir a casa.
Necesito salir de aquí pues voy a volverme loca... ¡ya no puedo más! -gimió amargamente mientras con las manos se cubría el rostro
-Una enfermera me ha dicho que mi hijo ha nacido muerto, y te juro, que yo lo he visto vivo. Ve, y no tardes, pues quiero irme a casa- terminó diciendo-
Fue al día siguiente muy temprano, que Daniel Octavio, llegó al hospital. Ella le pidió que la ayudara a volver, a su casa... que después, le contaría lo ocurrido.
Ya eran casi, las dos de la tarde, cuando llegaron a la casa. Flor Elena, tenía todavía, su cuerpo adolorido, por eso buscó acostarse, rápidamente, en su recamara.
Daniel Octavio, muy comprensivo, al ver la depresión de su gran amiga, optó por retirarse, dejándolas solas.
Flor Elena se dejó caer en la cama, ocultando el rostro entre las sabanas, mientras Pierina, la miraba, tratando de compartir su tristeza.
En el fragor de su llanto, pensaba como era posible, que aquella enfermera, le hubiera dicho que su hijo, había nacido muerto...
Si ella misma, lo había visto vivo, cuando el doctor, se lo enseñó, mostrándole además, los cuatro lunares de su hombro.
¿Acaso todo había sido un sueño?... ¿o, sólo un producto, de su imaginación?.. Estaba confundida ¿su hijo, había nacido, en verdad muerto?
Fue indeterminado el momento...donde llevada por el sollozo de su dolor, la truncada madre, estuvo recordando la misma escena. (...)
Aquel doctor... ella... la cruel enfermera, su hijo, y aquellos cuatro lunares, en su hombro.
Sólo volvió a la realidad, cuando Pierina al llegar a su lado, le tomó con dulzura el rostro, y le dijo, que Daniel Octavio, había llamado, para decir que todo estaba ya preparado para el entierro de su bebé. Que seria al día siguiente, a las diez de la mañana.
Flor Elena, abrazó fuertemente a su hermanita, como buscando protección, luego las dos, se acostaron en la cama. Conversaron mucho, sobre las desdichas, y desdenes que habían pasado, en la vida, y lo duro del destino. Así entre recuerdos, sollozos y lágrimas, ambas se quedaron dormidas esperando el día siguiente.
Daniel Octavio, muy puntual, llegó a las nueve de la mañana, para llevarlas al velatorio, donde estaban los restos del recién nacido.
Al llegar al velatorio, la doliente madre, miró de cerca al pequeño, que yacía en su pequeño ataúd.
Luego con amoroso cuidado, abrió la ropita, que cubría su cuerpecito, pues quería comprobar, si en verdad, aquel pequeño, tenía los cuatro lunares, que le había visto a su hijo, en su hombro.
Cuando lo hizo, y comprobó que no los tenia, volvió a cubrirlo con su ropita, y sin decir nada, se sentó a un lado, esperando, la hora del funeral.
Siempre acompañada, por su hermanita, y de Daniel Octavio, la doliente, miró, como en aquella lúgubre mañana, el cuerpecito del pequeño, era enterrado en su tumba.
Al terminar, el funeral, la gente que acompañaba el cortejo, comenzó a retirarse, no sin antes, dar el pésame, a la sentida madre, así cuando todo terminó sobrecogiéndose a su dolor, regresaron a su casa.
Al llegar le agradeció, a su amigo todo lo que hacia por ella, y Daniel Octavio, siempre amable, volvió a ponerse a su entera disposición, luego de acompañarlas un buen rato, el abogado, se retiró, dejándolas solas, nuevamente.
-Flor... hermanita, te prepararé un café caliente, y te daré un calmante para que te sientas mejor-
-Está bien- respondió apenada-
Ya sentada en el sofá, de la sala, mientras bebía a pequeños sorbos el café, recordaba aquellas imágenes, que vivirían en ella, para siempre.
Intrigada, aún se preguntaba, como era posible, que aún recuerdara todo aquello si parecía, que jamás había ocurrido, y de ser cierto... entonces, ¿por qué el pequeño que habían enterrado, no tenía los cuatro lunares, en su hombro?
Si ella misma, lo había revisado, sin encontrar nada. Sin embargo, en ella viviría por siempre, la sensación, de que su hijo... ¡estaba vivo!
Su corazón de madre le diría por siempre, que su pequeño; no había muerto.
Que en algún lugar, se encontraba vivo, y que lo demás... era una gran, y oscura, mentira.

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Ya había transcurrido una semana, desde aquel 19 de julio, cuando en otro lado de la ciudad, una mujer delgada, alta, de mirada adusta y cruel, llevaba un recién nacido, en sus brazos.
Ligera, y algo asustada, al comenzar a abordar la solitaria calle, la mujer, hizo detener un taxi, para con notorio nerviosismo, pedir que la lleven; a una misteriosa dirección.
Al llegar a su destino, bajó presurosa, y luego de volver a tapar al recién nacido, entró a la casona, donde ya la estaban esperando. Antes, ordenó al taxista que la espere afuera, hasta su regreso.
Una pareja de esposos, salió al encuentro de la mujer. La señora se acercó a ella, para después con notoria curiosidad, destaparle, la carita al bebé. Al observar la belleza del recién nacido, le susurró, en voz baja.
-En verdad, es un niño muy hermoso, y parece tan sanito... me parece que has cumplido, lo que nos ofreciste, ahora -dijo la mujer- déjame ponerlo en mis brazos, parece un angelito-
-Está bien cargüelo con cuidado señora, recuerde que conseguirlo, me cuesta trabajo, además para mi, éste, es una fortuna -respondió con una gran mueca de sarcasmo, a la vez que le entregaba, al recién nacido- ¡ah! supongo, que me habrán traído, lo que acordamos ¿no? -
Muy solicito, el esposo de la señora, se acercó a la cruel mujer.
-Cl